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El dolor de espalda en invierno

Dolor de espalda

Tras el dolor de espalda invernal suelen estar nuestros malos hábitos posturales y los cambios de temperatura

Suele ser habitual que, con la llegada del frío, muchas personas sufran dolores de espalda con mayor frecuencia. Y es que el invierno es una época propensa a la aparición de dichas molestias. Hay dos motivos principales: los bruscos cambios de temperatura y los malos hábitos posturales que adoptamos.

El contraste entre las temperaturas al aire libre y los entornos muy caldeados, donde la calefacción está muy alta en comparación con la temperatura ambiental, es un terreno abonado a sufrir dolores de espalda. De igual forma, también son muy perjudiciales las corrientes de aire, que deben evitarse en la medida de lo posible.

Junto a los cambios de temperatura, el otro factor que explica el dolor de espalda es que, frente al frío, solemos adoptar una postura de encogimiento, sobre todo al salir a la calle. Esta postura encogida es una especie de acto reflejo que provoca una sobrecarga en la musculatura, especialmente en el cuello y la zona lumbar, que suelen ser las zonas más afectadas. Es todavía más común entre las mujeres, que tienden a ser más frioleras.

¿Cómo logramos que el cuerpo adopte una postura correcta? Sin duda debemos abrigarnos adecuadamente. Lo más recomendable es vestir con ropa ligera, que no pese, y llevar varias capas. De esta forma, podemos adaptarnos mejor a las diferentes temperaturas que nos podemos encontrar durante un mismo día. Igualmente, es importante abrigar especialmente la zona de los hombros. Es muy recomendable usar una bufanda o pañuelo, que protejan cuello y cervicales.

Si ya padecemos dolor, hay que evitar el reposo absoluto. Contrariamente a lo que se suele pensar, no mover la zona dolorida es contraproducente. Tampoco es recomendable ingerir medicamentos para aliviar el dolor sin haber acudido antes al fisioterapeuta o al médico.

Finalmente, no hay nada más efectivo para contrarrestar nuestro dolor de espalda que combatir el sedentarismo, haciendo ejercicio de forma regular y cuidando nuestra alimentación. Una actividad recomendable es caminar al menos media hora diaria. Si practicamos algún deporte, son básicos tanto un buen calentamiento como ir bien equipado ante el frío. En este aspecto, una de las prácticas más efectivas para prevenir o tratar los dolores de espalda es la natación, que además puede practicarse en piscinas climatizadas.

Elisa Leciñena   Farmacéutica

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